Tao

Termo sem tradução nas línguas ocidentais, já teve diferentes versões como Caminho, Via, Ordem, e outros. Para o estudo aprofundado desta tradição recomendo a coleção de obras clássicas em tradução francesa que vêm sendo oferecidas na página canadense Classiques des Sciences Sociales, seção CHINE ANCIENNE.

Um dos termos fundamentais do pensamento chinês, mas com sentidos que variam segundo as correntes filosóficas. É também uma palavra da linguagem corrente, posto que dao significa: caminho, via, e assim : andar, traçar um caminho; dizer, ensinar; doutrina, método. Cada escola tinha seu dao, sua doutrina, seus métodos, suas regras de conduta. Depois o termo tomou um valor metafísico, provavelmente durante o período dos Reinos combatentes; este desenvolvimento aparece em certos textos clássicos do confucionismo, mas sobretudo nos filósofos taoistas. (“Les Notions philosophiques”, PUF, 1990)

Según la visión de Laozi y Zhuangzi, la Vía impregna todas las cosas. Se encuentra en todas partes. El mundo mismo es una automanifestación de la Vía. En este sentido, hasta las cosas «externas» manifiestan la Vía, cada una a su manera. Pero, en el mundo del Ser, sólo el hombre es consciente de sí mismo, lo que equivale a decir que sólo él está en situación de captar la Vía desde dentro. Puede tomar consciencia de ser una manifestación de la Vía. Puede sentir y tocar la palpitante vida de lo Absoluto que obra activamente en él. Puede in-tuir la Vía. Pero es incapaz de in-tuirla en los objetos externos, ya que no puede introducirse en el interior de éstos y experimentar su manifestación de la Vía como estado subjetivo propio. Por lo menos el primer encuentro subjetivo con la Vía debe producirse en el interior de sí mismo.

Para ello, hay que detener la actividad centrífuga de la mente y ponerla en dirección contraria, convirtiéndola en centrípeta. Refiriéndose a este drástico cambio de dirección, Laozi habla de «cerrar todas las aperturas y puertas» del cuerpo. Al obstruir todas las salidas posibles de la actividad mental, el hombre profundiza en sí mismo hasta alcanzar su propio núcleo existencial.

Este núcleo existencial que encuentra en las profundidades de su mente puede no ser la Vía per se, ya que, al fin y al cabo, no se trata más que de una forma individualizada de la Vía. Pero, por otra parte, no existe una verdadera distinción entre ambas. Laozi expresa este estado de cosas llamando Madre a la Vía per se, e Hijo a la Vía en su forma individualizada. Quien conoce al Hijo conoce a la Madre. (Toshihiko Izutsu – Sufismo e Taoismo)

René Guénon

Mircea Eliade