matrimonio

Moksha, o liberación, es fmalmente alcanzado por el individuo solo, y depende de la relación de él o ella con Dios. Pero los fmes seculares de vida, moralidad, riqueza, deseo y, sobre todo, el nacimiento de niños, requiere cooperación de hombres y mujeres. Entonces en el sistema social hindú se hace gran énfasis en el matrimonio; más allá de la recomendación del celibato para los miembros de todas las instituciones religiosas, se declara expresamente que nadie puede alcanzar el cielo después de la muerte, o pueden permanecer sus ancestros allí, si no ha tenido un niño. El matrimonio hindú es indisoluble, excepto en la cuarta casta. La poligamia está permitida, pero es comparativamente rara, debido a que el número de hombres y mujeres es aproximadamente el mismo; la razón más usual para un segundo matrimonio es la falta de niños en el primero. Como en tantos otros sistemas, la base del matrimonio es el deber más que el amor romántico. El estado espiritual elevado de la mujer hindú se refleja en la mitología; realmente, como hemos visto, hay muchos millones de hindúes que piensan habitualmente en Dios como en una Ella.

Es Ella. (dice Shankaracharya) con quien Shiva busca protección…
Cuyas palabras son dulces,
La destructora de enfermedades,
Extendiéndose siempre y en todos los sitios,
Tierna enredadera de inteligencia y felicidad.

«La madre», dice Manu, «excede a cien padres en el derecho a la reverencia y en la función de maestro.» Y otra vez en el Kubjika Tantma: «Cualquiera que haya visto los pies de mujer, que los adore como a los de su maestro.» [AKC]